Lo que es subir un volcán/montaña

Hace algún tiempo, platicando con amigos, nos pareció buena idea ir a subir la Malinche. Todo había sido planeado para diciembre, pero debido a algunon inconvenientes tuvimos que posponer esto, hasta el día de ayer.

Después de una noche de desvelo, me levanté a las 6:20 de la mañana para llegar a las 7:00 a la terminal de autobueses y arribar el camión a las 8:00. Moría de sueño mientras me acercaba a Santa Ana Chiautempan donde abordaría otro camión que nos acercara lo más posible a la Malinche, pero ahí nos enfrentamos a un pequeño contratiempo: Nadie sabía cómo llegar a nuestro destino. Así que terminamos contratando una “combi”  para que nos llevara; de ahí para adelante todo fue una magnífica experiencia.

El chofer llevaba un disco con música electrónica que animó a todos y nos preparó para lo que venía en el día, poco a poco fuimos saliendo de la zona urbana para dentrarnos en bosques de pinos que tenían un efecto tranquilizante y acogedor. Después de algunos minutos de esto llegamos a las faldas de la montaña.

Había más gente de la que yo imaginaba y mientras algunos subían otros bajaban, empezamos a adentrarnos a pie en el espeso bosque que cubría a la montaña que cada vez se volvía más empinada.

Yo quería llegar a la parte donde habría nieve y poder jugar con ella y hacer un muñeco (sí, mi infancia estuvo privada de nieve), pero eso no pasaba, caminabamos y caminabamos y todo lo que había eran pinos, pero aún así, la experiencia nunca se tornó desalentadora.

Después de algunas horas de caminata, encontramos los primeros rastros de nieve que poco a poco se estaba derritiendo por el cambio climático, esto nos animó mucho más, pero el verdadero entusiasmo despertó al ver la punta de la Malinche cubierta de nieve resplandeciente; creanme, jamás en mi vida había visto un espectáculo de la naturaleza que me hiciera sentir más satisfecho e impactado que esto, muchas veces había visto algo así en la tele o en el cine, pero eso no se compara de la más mínima forma con el hecho de presenciar una montaña cubierta de nieve con tus propios hojos.

Así caminamos por algún tiempo más, y cuando parecía que nunca alcanzaríamos la nieve empezamos a ver que el suelo se tornaba más blanco a cada paso, eso nos dio otro aire de confianza y satisfacción que terminó empujándonos hasta el final.

Y, después de varias horas de camino, llegamos a 500 metros de la punta (aproximadamente), el sitio más alto al que las personas no expertas en alpinismo podían llegar, creo que sólo puedo describir este hecho como increible, la nieve nos rodeaba, teníamos una botella para celebrar y una vista impresionante. Lo primero que hice fue tirarme sobre el suelo blando y de repente la nieve empezó a volar e impactarse por mi cuerpo, ahí fue cuando me di cuenta de lo que había logrado, me encontraba a 4000 metros de altura sobre el nivel del mar disfrutando de una guerra de nieve y de la compañia de gente muy agradable.

Después de algún rato arriba, decidimos bajar, lo cual fue mucho más fácil que el ascenso y, aunque estaba agotado, no dejo de ser algo genial.

Al final del día, me quedé con una experiencia inolvidable que, aún siendo físicamente exigente, volvería a repetir sin ninguna duda. En verdad, les recomiendo hacer algo así, creo que todos lo deberían hacer alguna vez en su vida, y sentir lo que es experimentar el alpinismo en carne propia.

Cuando puedan, háganlo sin dudarlo.

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