Lo que mueve la música en nosotros

Debido a una serie de cuestiones personales, de esas que todos experimentamos en algún momento de nuestra vida, había estado buscando música que se ajustara a lo que yo sentía en ese momento: Enojo.

Claro que el enojo era sólo una emoción secundaria que encubría cosas más profundas, aún así, era lo único que sentía y quería liberarlo con ayuda de la música. En mi búsqueda pasé desde el género ranchero hasta la música electrónica, probando con varios géneros más; esto, sin ningún resultado positivo, no se ajustaban a lo que yo sentía y quería descargar.

Obviamente, llegué al rock en varias de sus expreciones, desde el metal hasta el gore, seguro de encontrar una respuesta en este género me preparé una lista con rolas de Metallica, Korn, Disturbed, Iron Maiden, Ozzy Osbourne, Guns N’ Roses, entre otros más. Inexplicablemente, después de escuchar varias canciones, caí en cuenta de que no había encontrado lo que buscaba, incluso en el rock. No entendía cuál era la razón, yo creía que no había mejor exponente de la ira que la desplegada por guitarras electricas potentes, voces duras y letras agresivas.

Un poco desilusionado, me rendí en mi búsqueda y terminé por ecuchar lo que el iTunes o el iPod quisieran. Pero, tal vez por un milagro, una canción llegó a mis oidos, una canción que no recordaba tener, que había quedado olvidada desde hacía mucho en alguna carpeta dentro de mi computadora, pero que, a pesar de esto, me alcanzó en el momento perfecto.

Era una canción que no hubiera escuchado (en ese momento en particular), que no hubiera sido una posible respuesta a mis peticiones; pero que terminó por ser la catarsis para lo que yo sentía, hablo de una pieza clásica en la música: Moonlight Sonata. Una obra maestra de Beethoven, la cual tiene impregnados muchos más sentimientos de lo que la mayoría podríamos imaginar.

Dicen que “para lograr lo que nunca has logrado debes hacer lo que nunca has hecho”, lo cual es totalmente cierto, las soluciones a los problemas nunca se encuentran en las respuestas obvias, de ser así, todos podríamos resolver nuestros problemas sin necesidad de esforzarnos; no, las verdaderas soluciones están, normalmente, en donde no imaginamos encontrarlas.

Abajo pueden disfrutar de esta obra de arte, no sólo escuchen, también sientan.

Disfruten.

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